viernes, 13 de marzo de 2015

La importancia de minimizar las interferencias pragmáticas

Me gustaría comenzar esta nueva entrada de blog comentando lo que varias veces se ha dicho en clase, que la lengua es cultura y no podemos desligarlas. 
Un estudiante de español como lengua extranjera, para aspirar a un completo aprendizaje del idioma, debe irremediablemente conocer su uso pragmático y sociofuncional. No basta con el único conocimiento de la gramática. 
El estudiante debe de aprender no sólo gramática sino también diferentes variedades lingüísticas, distintos registros o variedades dialectales si verdaderamente quiere hacer un  buen o, en la medida de lo posible,  un correcto uso de la lengua.

Para el profesor que imparte la enseñanza de un idioma como lengua extranjera considero que es muy importante, además de poseer un amplísimo conocimiento de su propia lengua y cultura, es esencial que tenga conocimiento o, al menos unas nociones básicas, de la cultura de sus estudiantes. "Un profesor ha de ser una persona sensible: sensible hacia sus alumnos como individuos, como aprendientes, y como miembros de otras comunidades culturales" (Ernesto Martín Peris: Doctor en Filosofia y Ciències de la Educación por la Universidad de Barcelona). Considero que tener esta sensibilidad es muy importante para minimizar los problemas causados por las interferencias pragmáticas. Y como dice Abdelkader Kaben de la Universidad de Orán "Tarea del docente será de acercar sus aprendices al mundo de la cultura ya que la competencia lingüística por sí sola es insuficiente para estar en contacto con el otro. Entonces, los objetivos de enseñanza de los elementos culturales en el aula deben tomarse de acuerdo con las necesidades e intereses del grupo-clase."
Añadir también que, aunque no es imprescindible, es necesario para el profesor conocer más de un idima, puede servirle de herramienta en sus clases y puede ser mucho más útil para explicar una regla gramatical o ciertas palabras del vocabulario.

En algunos puntos de la lectura del artículo de M. Victoria Escandell, no he podido evitar pensar en experiencias propias vividas con mis estudiantes durante el tiempo que trabajé como profesora de español y, sobretodo, en experiencias vividas con mi familia política. Experiencias salpicadas por las diferencias cultirales y también religiosas. Me gustaría ir finalizando con una anécdota protagonizada por mi madre y mi suegra. En una ocasión mi suegra, estando de vacaciones en Sevilla y alojada en el piso de estudiante de su hijo, invitó a mi madre a comer couscous. Esta invitación me la formuló un martes para que mi madre y yo fuésemos a comer el viernes de aquella semana. Como mi suegra sólo dijo una vez  que mi madre fuera a comer y no insistió, mi madre por timiez no fue porque en nuestra cultura necesitamos que nos insitan al menos dos o tres veces (mi madre sobretodo). Cuando yo aparecí a comer sin mi madre mi suegra se extrañó, yo intenté excusarla pero finalmente le expliqué los motivos reales y ella, entre risas, me contestó que ellos para invitar con decirlo una vez es suficiente. Este ritual de las invitaciones en España también hay que enseñarlo en las clases de español.


Pienso que el estudiante puede conocer a la perfección las reglas gramaticales de la lengua, pero sin el aprendizaje de su uso funcional, dentro de determinado contexto y comunidad cultural, ese conocimiento está falto de color, es como contemplar un paisaje precioso........ pero en blanco y negro.




Direcciones web visitadas:
http://cvc.cervantes.es/ensenanza/biblioteca_ele/publicaciones_centros/PDF/
http://www.marcoele.com/descargas/expolingua1993_martin1.pdf_2013/08_kaben.pdf


1 comentario:

  1. Tú madre hizo realidad lo pesados que somos los españoles cuando invitamos a alguien: siempre insistimos tres o cuatro veces. Tenía razón tu madre.

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