Desde los diez hasta los veinte años aproximadamente he estudiado inglés. Han sido muchos años de estudio, tanto en el colegio y el instituto como en academias privadas, pero no hablo un inglés que se equivalga a tantas horas de estudio. ¿Por qué? Ni yo misma me lo explico porque debería tener al menos un decente nivel intermedio........ digamos que me defiendo.
Pienso que, a parte de que no tuve (ni tengo) muchas oportunidades de poner en práctica mis conocimientos, el trabajo realizado por mis profesores de colegio y de instituto no me caló, el inglés lo veía más como una asignatura a aprobar para pasar de curso, que como una asignatura de la que posteriormente hubiera podido haberle sacado mucho provecho. Tuve diferentes profesores durante mi etapa escolar y luego el instituto, unos mejores que otros, pero todos basaban la enseñanza en la gramática y más gramática y muy alejadas del componente pragmático.
Actualmente desconozco como son impartidas las clases de inglés en los colegios e institutos, pero en mi etapa de estudiante la asignatura de inglés me parecía fría como la asignatura de latín: una serie de reglas gramaticales y de vocabulario dividido en bloques (la comida, la familia, el cuerpo humano.......) que había que memorizar para aprobar los exámenes. En aquella época o te gustaban los idiomas, y en ese caso esas clases de inglés medio te podían enganchar o, si no te gustaban mucho, con aquellas aburridas clases te iban a gustar menos aún.
No quiero con esto culpar directamente ni a mis profesores, ni al sistema educativo, ni a mi misma. Todo va evolucionando y con ellos la pedagogía, los métodos de enseñanza y mis propias inquietudes también, y me ha quedado demostrado que aprender un idioma no es sólo aprender gramática y vocabulario para poder comunicarme, aprender un idioma es mucho más. El aprendizaje de una lengua extranjera conlleva aprender sobre la cultura del país en el que se utiliza el idioma. Es necesario saber sobre la vida cotidiana de la gente del lugar, sus tradiciones y su forma de pensar. Un nuevo lenguaje puede ampliar tus horizontes enormemente.
¿Cómo hemos aprendido nuestra lengua materna? La respuesta es bien sencilla: hemos ido aumentando nuestra competencia lingüística paso a paso, mediante su uso continuado en situaciones de la vida real. Esta es la manera más natural de aprender una lengua.
La enseñanza de un nuevo idioma hay que adaptarla en función tanto de la edad del estudiante ( por ejemplo, en el caso de tratar con niños), como de su nivel en el idioma (A1, B2, etc.). Pero sean quienes sean los que quieran aprender una nueva lengua es necesario crear en ellos unas necesidades de aprendizaje, es decir, llevar la vida real al aula y crear situaciones y contextos en los que los estudiantes tengan que poner en práctica lo que van aprendiendo porque de esta manera se interioriza mejor el aprendizaje. De ahí la importancia de organizar nuestras clases, recreando situaciones cotidianas concretas que le puedan servir después al alumno. Sobretodo esto es fundamental para aquellos estudiantes que no viven en el país de la lengua objeto de estudio, porque estos no tienen la posibilidad de ponerlo en práctica cuando salen fuera de la escuela. Y por otra parte, también cabría adaptar la enseñanza de una nueva lengua extranjera al grupo de estudiantes que tengamos en cada momento dentro de nuestras posibilidades. El profesor, como dinamizador del grupo clase, siempre tiene que estar atento a los intereses de sus alumnos y crear situaciones de aprendizaje motivadoras.
Pienso que, a parte de que no tuve (ni tengo) muchas oportunidades de poner en práctica mis conocimientos, el trabajo realizado por mis profesores de colegio y de instituto no me caló, el inglés lo veía más como una asignatura a aprobar para pasar de curso, que como una asignatura de la que posteriormente hubiera podido haberle sacado mucho provecho. Tuve diferentes profesores durante mi etapa escolar y luego el instituto, unos mejores que otros, pero todos basaban la enseñanza en la gramática y más gramática y muy alejadas del componente pragmático.
Actualmente desconozco como son impartidas las clases de inglés en los colegios e institutos, pero en mi etapa de estudiante la asignatura de inglés me parecía fría como la asignatura de latín: una serie de reglas gramaticales y de vocabulario dividido en bloques (la comida, la familia, el cuerpo humano.......) que había que memorizar para aprobar los exámenes. En aquella época o te gustaban los idiomas, y en ese caso esas clases de inglés medio te podían enganchar o, si no te gustaban mucho, con aquellas aburridas clases te iban a gustar menos aún.
No quiero con esto culpar directamente ni a mis profesores, ni al sistema educativo, ni a mi misma. Todo va evolucionando y con ellos la pedagogía, los métodos de enseñanza y mis propias inquietudes también, y me ha quedado demostrado que aprender un idioma no es sólo aprender gramática y vocabulario para poder comunicarme, aprender un idioma es mucho más. El aprendizaje de una lengua extranjera conlleva aprender sobre la cultura del país en el que se utiliza el idioma. Es necesario saber sobre la vida cotidiana de la gente del lugar, sus tradiciones y su forma de pensar. Un nuevo lenguaje puede ampliar tus horizontes enormemente.
¿Cómo hemos aprendido nuestra lengua materna? La respuesta es bien sencilla: hemos ido aumentando nuestra competencia lingüística paso a paso, mediante su uso continuado en situaciones de la vida real. Esta es la manera más natural de aprender una lengua.
La enseñanza de un nuevo idioma hay que adaptarla en función tanto de la edad del estudiante ( por ejemplo, en el caso de tratar con niños), como de su nivel en el idioma (A1, B2, etc.). Pero sean quienes sean los que quieran aprender una nueva lengua es necesario crear en ellos unas necesidades de aprendizaje, es decir, llevar la vida real al aula y crear situaciones y contextos en los que los estudiantes tengan que poner en práctica lo que van aprendiendo porque de esta manera se interioriza mejor el aprendizaje. De ahí la importancia de organizar nuestras clases, recreando situaciones cotidianas concretas que le puedan servir después al alumno. Sobretodo esto es fundamental para aquellos estudiantes que no viven en el país de la lengua objeto de estudio, porque estos no tienen la posibilidad de ponerlo en práctica cuando salen fuera de la escuela. Y por otra parte, también cabría adaptar la enseñanza de una nueva lengua extranjera al grupo de estudiantes que tengamos en cada momento dentro de nuestras posibilidades. El profesor, como dinamizador del grupo clase, siempre tiene que estar atento a los intereses de sus alumnos y crear situaciones de aprendizaje motivadoras.
Webs consultadas
- Los errores en le proceso de aprendizaje, Tratamiento y superación, Sonsoles Fernández López . http://www.encuentro-practico.com/pdf/fernandez.pdf
- Errores e interlengua en el aprendizaje del español como lengua extranjera Sonsoles Fernández López. http://revistas.ucm.es/index.php/DIDA/article/viewFile/DIDA9595110203A/20051
- Enfoques por tareas: propuestas didácticas. Sonsoles Fernández López y Antonia Navarro Blanco http://www.mecd.gob.es/brasil/dms/consejerias-exteriores/brasil/2014/publicaciones/enfoquetareas.pdf
- http://celenicaragua.blogspot.com/2013/01/la-importancia-de-aprender-lenguas.html
Carmen, yo he estudiado el inglés igual que tú, mucho vocabulario y mucha gramática, nada de interculturalidad y, mucho menos, de pragmática. Conclusión: tiempo perdido durante esos seis años.
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